divendres, 22 de juny de 2012


¡Pero tú eres un radical!







–¿Has visto un banquero preso?
–Ehhh... ¿Quién? ¿A quién detuvieron?
–A nadie, a ninguno.
–Pero a ver, ¿a quién te refieres? ¿A aquel Mario Conde?
–Ah, es cierto. Tienes razón, ya no me acordaba. Aquel debió de correr demasiado para subir y meterse en un lugar que no le correspondía.
–Debió de ser así, le cortaron la carrera.
–Yo me refería a ahora, en medio de esta crisis. ¿Has visto a algún banquero o financiero preso? ¿O has visto a la policía cargando contra los especuladores?
–No, claro. Ya sé por donde vas.
–Es que, fíjate bien, ¿quién ha originado todo este desastre de la crisis? La banca y los especuladores en general, con el consentimiento de los principales gobiernos que lo permitieron. Sobre todo, el de Estados Unidos.
–¿Y pretendes que metan en la cárcel al anterior presidente de EE.UU. y sus ministros y a los banqueros de Wall Street y a los de todas partes?
–Pues sí, a los responsables de lo que nos está ocurriendo a todos, de la ruina de países.
–... En fin, qué quieres que te diga. No sé qué decirte.
–¿Pero tengo razón o no la tengo?
–Depende. Cuando algo es imposible no tiene sentido pretenderlo. Aunque tengas razón es un desatino.
–Entonces te parece normal, lo aceptas...
–Qué va, no está en mi mano, ni en la tuya, el aceptarlo. No tenemos capacidad para ello. ¿Pero tú qué pretendes?
–Que les peguen. Sí, que les peguen, como les pega la policía a los huelguistas y a los manifestantes. Los gobiernos les echan a la policía a los que protestan por los delitos que cometen los especuladores. ¿A ti eso te parece bien?
–No. No me gusta que le peguen a nadie. Y menos a los que padecen los abusos de otros.
–¿Entonces?
–Entonces, nada. ¿Qué quieres? Los banqueros no hacen manifestaciones, no alteran el orden público.
–Ya. Únicamente engañan a la gente y la arruinan, echan abajo sectores económicos, hunden países...
–Algo habría que hacer, pero sin violencia. Procesarlos.
–¿Y por qué no hacerle lo mismo que a los demás? ¿Entonces la policía sólo está para los de abajo? ¿Es eso? Pues no, si no hacen manifestaciones y no se les puede echar a la policía, entonces que los vayan a buscar a sus casas. Que echen la puerta abajo, les echen botes de humo, les peguen con las porras y los arrastren por los pelos. Como a los demás.
–Pero hombre, imagina por un momento. Un señor sentado en el salón de su casa, viene de trabajar...
–De arruinar familias, de hundir países...
–Bueno, lo que sea. Pero es una persona que viene cansada de vuelta a casa. Se descalza y se pone unas zapatillas, se tira en una butaca frente al televisor. A lo mejor viene un niño, un hijo o una nietecita y se le sientan en el regazo...
–Los arruinados también tienen hijos y nietas...
–Y dale. ¡Pero tú eres un radical! ¿Qué quieres, que echen la puerta abajo, que irrumpan y que le peguen?
–Sí.
–Y dale. ¿Y con eso qué arreglas?
–Lo mismo que cuando les pegan a los que protestan por sus fechorías. Sólo pido lo mismo.
–Así no arreglas nada.
–Quién sabe. Tú no lo sabes, porque eso nunca se comprobó. Que les manden a los antidisturbios con sus escopetas, sus cascos y sus porras y luego ya hablaremos.
–La violencia sólo engendra violencia.
–Exactamente.
                                                                                   
                                                                                     Suso del Toro
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